sábado 1 de diciembre de 2007
SUBVENCIONES
Hoy he asistido a un curso de Justificación de Subvenciones para Asociaciones de la Región de Murcia que trabajan con y para los jóvenes. Un sábado soleado, primero de diciembre, a las 10:00 de la mañana, recibía la acreditación correspondiente al curso. Charlas, preguntas, facturas, documentos de cálculo. Lo cierto es que ha estado muy interesante y hasta ha venido la concejala de Juventud que, por cierto, era muy joven, yo creo que de mi misma edad. Esta señorita se encargó de clausurar los actos. Una apariencia juvenil, próxima a todos los que allí estábamos, una sonrisa inmensa, un ambiente distendido y de pronto, un discurso preparado, impersonal, extremadamente formal y ni una sola palabra sincera, de apoyo, ni un guiño, ni una mirada que dijera "sabemos que estáis ahí", y me he sentido tan desamparada. ¿Realmente no hay nadie, ni un político, que se preocupe por lo que hacemos? ¿Tanta juventud y tanta historia, para que todo termine en cuatro frases, no tan perfectamente redactadas, que hablen de lo bien que funciona la Concejalía y el Ayuntamiento de Murcia? ¿Y nosotros? Nuestras asociaciones quedan de puta madre en una Región que crece a pasos agigantados, nuestras actividades incitan a la acción y no a la comtemplación y eso gusta mucho a los peces gordos: qué bien funcionan en Murcia... Pero luego, ¿qué? Colas, papeles que no parecen tener fin, subvenciones que muchas veces dan para poco, justificaciones de hasta cuándo hemos ido a orinar, la firma, el DNI, el empleado, el IRPF, el IVA desglosado.... Quizá es necesario todo esto, no digo yo que no lo sea, pero a los que realmente estamos metidos hasta los huesos, comprometidos con nuestros muchachos y con un estilo de vida más allá de la Play Station y del Ipod, se nos hace tan cuesta arriba... Las cosas son tan complicadas... Qué extraño... No sé lo que he dicho pero lo he dicho.
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1 comentarios:
Amiga, de lo dicho al hecho hay muchas veces mucho trecho, prefiero como a la gente como tú, que dicen y después se pregunta, ¿qué he dicho? Pues lo que había que decir. Y a lo dicho pecho, tú sáltate siempre los trechos.
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