domingo 2 de marzo de 2008

Ella, maldita sea

Tenía hambre pero ¿qué podía hacer? Hasta que ella llegara no habría nada que echarse a la boca.
Esperó y esperó y ella no llegaba.
Ansioso, se asomó por la ventana pero nada vio, solo la lluvia y el viento que arañaban el cristal. Algún que otro transeúnte maldecía en voz baja lo oportuno del día. Y él en la ventana.
Pasó un tiempo, quizá una hora o dos, no sabía bien.
¿Dónde se habrá metido? Se preguntaba sin hallar respuesta. ¿Le habrá pasado algo? No, no puede ser. Debería haber llegado ya, ¿o no? ¿Qué hora es?
Era capaz de percibir las manillas del reloj en su alma. Tic, tac, tic, tac, tic, tac….
Su estómago empezó a hablarle; él comenzó a preocuparse de verdad.
Volvió a mirar por la ventana. Nada. Nadie. El viento. La lluvia.
Se acostó un rato; le despertó la música del ascensor. No, no era ella; tal vez el vecino.
Tal vez había sufrido un aparatoso accidente; o se había encontrado con un antiguo amigo y a saber qué; o tal vez fue a visitar a su abuela; no se sabe; o su jefe la retiene en el despacho; o se ha perdido en la ciudad; o está cansada de mí y ya nunca más volverá; o…
Nervios, odio, rencor, preocupación, dolor, soledad, celos… todo se agolpaba en su pecho.
Las llaves. Alguien entra. ¿Es ella?
Profunda ansiedad.
Allí estaba. Cogió la correa y pronunció aquello que tanto deseaba oír:
- Vamos Elvis, nos toca calle.

sábado 1 de diciembre de 2007

SUBVENCIONES

Hoy he asistido a un curso de Justificación de Subvenciones para Asociaciones de la Región de Murcia que trabajan con y para los jóvenes. Un sábado soleado, primero de diciembre, a las 10:00 de la mañana, recibía la acreditación correspondiente al curso. Charlas, preguntas, facturas, documentos de cálculo. Lo cierto es que ha estado muy interesante y hasta ha venido la concejala de Juventud que, por cierto, era muy joven, yo creo que de mi misma edad. Esta señorita se encargó de clausurar los actos. Una apariencia juvenil, próxima a todos los que allí estábamos, una sonrisa inmensa, un ambiente distendido y de pronto, un discurso preparado, impersonal, extremadamente formal y ni una sola palabra sincera, de apoyo, ni un guiño, ni una mirada que dijera "sabemos que estáis ahí", y me he sentido tan desamparada. ¿Realmente no hay nadie, ni un político, que se preocupe por lo que hacemos? ¿Tanta juventud y tanta historia, para que todo termine en cuatro frases, no tan perfectamente redactadas, que hablen de lo bien que funciona la Concejalía y el Ayuntamiento de Murcia? ¿Y nosotros? Nuestras asociaciones quedan de puta madre en una Región que crece a pasos agigantados, nuestras actividades incitan a la acción y no a la comtemplación y eso gusta mucho a los peces gordos: qué bien funcionan en Murcia... Pero luego, ¿qué? Colas, papeles que no parecen tener fin, subvenciones que muchas veces dan para poco, justificaciones de hasta cuándo hemos ido a orinar, la firma, el DNI, el empleado, el IRPF, el IVA desglosado.... Quizá es necesario todo esto, no digo yo que no lo sea, pero a los que realmente estamos metidos hasta los huesos, comprometidos con nuestros muchachos y con un estilo de vida más allá de la Play Station y del Ipod, se nos hace tan cuesta arriba... Las cosas son tan complicadas... Qué extraño... No sé lo que he dicho pero lo he dicho.

sábado 29 de septiembre de 2007

ELVIS ESTÁ VIVO


Oficialmente, os presento a Elvis. Llegó a nuestras vidas el pasado domingo 23 de Septiembre y es un pequeño cabroncete. Tiene cuatro meses y muerde todo lo que pilla; educarlo va a ser un gran reto para sus felices papás, jajaja.

domingo 9 de septiembre de 2007

Vuelta al Cole!!


Ummm, la vuelta al cole!!! Libros nuevos (aunque la cabrona de mi mami siempre me los pillaba de segunda mano, algo muy normal, pero que a esas edades tocaba la moral), libretas nuevas, carpetas nuevas, bolígrafos de última tecnología avanzada, "la mochila" (hubo un tiempo en que se llevaban las mochilas destrozadas, pintadas, con imperdibles, cuanto más sucias mejor)... ¿Qué aula? ¿Qué profesor? O lo sabías desde junio o en septiembre estabas taquicárdica... Los gritos de alegría al encontrarte con tus amigos y hasta te alegrabas de ver a los repelentes de clase (qué crueles somos los niños).... Ummm, qué tiempos.... Y esa era otra, ¿con quién te ibas a sentar en clase? Nos faltaba pegarnos por sentarnos con la chica más popular: "No, yo el primer trimestre y tú el segundo, se lo dije antes", "Sí hombre, se lo dije yo, ¿a qué sí? Dilo, dilo, venga, nena". Los problemas que nos surgían por aquella época (o aquellas épocas) eran mínimos pero no por eso menos importantes: que me pongo para el cumpleaños de fulano, qué pensará mengano de esto, no he visto el último capítulo de los Caballeros del Zodíaco, la de inglés me suspende... Ahora me jode haber sido tan normal (si entendemos normal como algo que "sirve como norma o regla"), no sé, podría haber sido más mala (y mira que lo fui), más curiosa, más diferente, más "más"... No importa. El caso es que el hecho de haber sido como fui influye directamente en lo que soy y bueno...
Para mí la vuelta al cole este año es igual de emocionante que por entonces: tengo libros nuevos (los que utilizo en mis clases de español), mochila nueva (un regalo), libreta nueva (donde apunto lo que doy en clase y lo que voy a dar), nuevos compañeros... La emoción viene por tener una casita propia, un nido, una madrigera con colchones en el suelo, con un grifo y una manguera, y un Niño de Pestañas que me alegra cada mañana. Todo se puede mejorar, lo digo por el curro, pero se puede decir, que la vuelta al cole este año no está tan mal.
He dicho, una vez más.

miércoles 15 de agosto de 2007

¡Qué calor!


El calor de la ciudad no hace daño. Yel viento, del ventilador, hasta sienta bien... Pasan los días y las calles, encharcadas porque así lo quiso el sol, son compañeras de fatigas. Me gusta, qué extraño, ¿no?

Hoy, día de la Virgen de Agosto, algo incita a romper lo virginal. Ahora vuelvo.

sábado 21 de abril de 2007

El paraíso desde el otro lado del espejo



A propósito de las diferencias entre los modelos de desarrollo de los Estados Unidos y de América Latina, dice Eduardo Galeano en su libro Las venas abiertas de América Latina:

"¿Por qué el norte es rico y el sur pobre? (...) En realidad, al norte y al sur se habían generado, ya en la matriz colonial, sociedades muy poco parecidas y al servicio de fines que no eran los mismos. Los peregrinos del Mayflower no atravesaron el mar para conquistar tesoros legendarios ni para explotar la mano de obra indígena escasa en el norte, sino para establecerse con sus familias y reproducir, en el Nuevo Mundo, el sistema de vida y de trabajo que practicaban en Europa (...); no venían a conquistar, sino a colonizar (...). Los colonos de Nueva Inglaterra, núcleo original de la civilización norteamericana, no actuaron nunca como agentes coloniales de la acumulación capitalista europea; desde el principio, vivieron al servicio de su propio desarrollo y del desarrollo de su tierra nueva (...) Trabajadores libres formaron la base de aquella nueva sociedad de este lado del mar.
España y Portugal contaron, en cambio, con una gran abundancia de mano de obra servil en América Latina. A la esclavitud de los indígenas sucedió el trasplante en masa de los esclavos africanos. A lo largo de los siglos, hubo siempre una legión enorme de campesinos desocupados disponibles para ser trasladados a los centros de producción: las zonas florencientes coexistieron siempre con las decadentes, al ritmo de los auges y las caídas de las exportaciones de metales preciosos o azúcar, y las zonas de decadencia surtían de mano de obra a las zonas florecientes. Esta estructura persiste hasta nuestros días (...) Pero además, a diferencia de los puritanos del norte, las clases dominantes de la sociedad colonial latinoamericana no se orientaron jamás al desarrollo económico inerno. Sus beneficios provenían de fuera; estaban más vinculados al mercado extranjero que a la propia comarca. Terratenientes y mineros y mercaderes habían nacido para cumplir esa función: abastecer a Europa de oro, plata y alimentos. Los caminos trasladaban la carga en un solo sentido: hacia el puerto y los mercados de ultramar. Ésta es también la clave que explica la expansión de los Estados Unidos como unidad nacional y la fracturación de América Latina (...).
Las trece colonias del norte tuvieron, bien pudiera decirse, la dicha de la desgracia. Su experiencia histórica mostró la tremenda importancia de no nacer importante. Porque al norte de América no había oro ni plata (...) La naturaleza se había mostrado avara, y también la historia: faltaban los metales y la mano de obra esclava para arrancar los metales del vientre de la tierra (...).
Muy distinta era la situación de las Antillas y de las colnias ibéricas de tierra firme. De las tierras tropicales brotaban el azúcar, el tabaco, el algodón, el añíl, la trementina (...).
Estas circunstancias explican el ascenso y la consolidación de los Estados Unidos, como un sistema económicamente autónomo, que no drenaba hacia fuera la riqueza generada en su seno. (...)"

Sólo ha faltado hacer mención a los indios norteamericanos. No sé por qué extraña razón Galeano ha esquivado ese espeluznante tema. En fin, supongo que ser objetivo o intentarlo siempre es subjetivo.

domingo 18 de febrero de 2007

París

París, "ciudad mentira", "ciudad postal", "ciudad cortázar", "ciudad ficción", "otro poema, otra palabra", "nuestro cuerpo desnudo en un hotel"... Tantas veces cantada, tantas veces odiada; así se nos presenta París, y así me lo cantan dos poetas, maestro y discípulo, discípulo o maestro.
Uno de mis grandes sueños es llegar a plasmar por escrito todo cuanto pienso y todo cuanto soy, sin pretensión alguna, sólo para mí, independientemente de quién lo lea, cuándo lo lea o cómo lo lea. De momento, la luz, tímida, no quema como yo quisiera, pero por suerte, estoy rodeada de gente que puede hablar por mí.
Me gusta encontrarme en las palabras de otros, en sus palabras, y es que París no es otra cosa que lo ya mencionado por ellos. París, esa ciudad impersonal y viceversa; París, "que no se acaba nunca"; París, que sabe a recuerdos que no me pertenecen y, sin embargo, son míos; París, ciudad contraria... Gracias por iluminar mis pensamientos.

BIBLIOGRAFÍA
López Martínez, Pedro, Libro ciudad, XXIII Premio "Vicente Gaos" de poesía en castellano, Ed. Renacimiento, Valencia, 2006.
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